Los trabajos en altura suponen una de las actividades con mayor riesgo en el ámbito laboral, es por ello que debemos hacerlo siguiendo la prevención y con la máxima seguridad posible, por ello debemos utilizar los sistemas anticaídas más adecuados para cada ocasión.
Un aspecto clave dentro de esta planificación es la correcta clasificación del tipo de trabajo a realizar, diferenciando entre intervenciones puntuales y actividades de mantenimiento recurrente.
¿Cuál es la diferencia entre un trabajo puntual y el mantenimiento recurrente?
Consideramos como trabajos puntuales aquellos que se ejecutan de manera ocasional, y que suelen responder a necesidades concretas como reparaciones, instalaciones o inspecciones aisladas.
Como por ejemplo podría ser:
- Limpieza o reparación de chimeneas en edificios residenciales.
- Instalación de sistemas fotovoltaicos en viviendas particulares.
- Reparaciones puntuales en cubiertas o fachadas.
Por otro lado, los trabajos recurrentes son aquellos que se realizan de forma continua o con una periodicidad definida en el tiempo, generalmente como parte del mantenimiento dentro de la empresa, como puede ser:
- Revisión y mantenimiento de equipos de climatización en cubiertas industriales.
- Inspecciones periódicas de instalaciones técnicas.
- Limpieza y mantenimiento de infraestructuras en entornos industriales o logísticos.
¿Por qué es importante utilizar sistemas de seguridad en ambos casos?
En ambas situaciones – tanto los trabajos puntuales como los recurrentes – debemos tener en cuenta en todo momento la legislación vigente en materia de prevención de riesgos laborales, es decir:
- La Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, que establece los principios generales de la acción preventiva.
- El Real Decreto 2177/2004, que regula las disposiciones mínimas de seguridad y salud para la utilización de equipos de trabajo en altura.
- Las normas técnicas UNE-EN aplicables a sistemas anticaídas
Todo ello implica realizar en primer lugar una evaluación de riesgos del trabajo que se tenga que hacer y determinar qué sistema anticaídas es más adecuado y óptimo para que en caso de caída el operario no llegue al suelo.
¿Qué riesgos comparten ambos tipos de trabajo?
Independientemente de su carácter puntual o recurrente, todos los trabajos en altura comparten una serie de riesgos críticos, entre los que destacan:
- Caídas a distinto nivel.
- Impacto contra estructuras intermedias durante una posible caída.
- Fallo o uso incorrecto de sistemas de protección.
- Condiciones ambientales adversas (viento, lluvia, superficies deslizantes).
- Presencia de elementos frágiles, como lucernarios o cubiertas no transitables.
Por ello, todos estos riesgos se deben de contemplar desde el inicio hasta el final del trabajo garantizando un recorrido y un entorno seguro, ya sea un trabajo temporal o algo que ocurre a diario.
¿Qué sistemas de seguridad son necesarios para hacer estos trabajos?
Siguiendo la Ley de PRL sabemos que la protección colectiva debe primar sobre la individual.
Esto implica que, siempre que sea técnicamente viable, se optará por soluciones como:
- Barandillas de seguridad perimetrales.
- Sistemas de protección de lucernarios y cubiertas frágiles.
- Plataformas de trabajo seguras.
Sin embargo, en algunas situaciones la instalación de estos sistemas no es viable, lo que obliga a recurrir a otro tipo de sistemas anticaídas.
Trabajos puntuales o esporádicos
En intervenciones esporádicas, es habitual el uso de sistemas anticaídas temporales, diseñados para ser instalados, utilizados y retirados una vez finalizada la tarea. Entre ellos destacan:
- Líneas de vida temporales textiles conforme a EN795B.
- Puntos de anclaje temporales (EN795B).
Estos sistemas no están diseñados para permanecer instalados de forma permanente, por lo que su correcta utilización depende en gran medida de la formación del personal que los va a utilizar (el mismo que los instala) y del cumplimiento estricto de las instrucciones del fabricante.
Un ejemplo de esto podría ser la instalación de líneas de vida temporales cuando se van a colocar placas solares en una vivienda particular.
Es un trabajo puntual, ya que en principio se va a realizar una sola vez y en una única jornada de trabajo, pero se debe hacer con seguridad por lo que los propios instaladores de las fotovoltaicas podrían instalar una línea de vida temporal conforme a lo que indica el fabricante en su manual.
Trabajos recurrentes
Para actividades de mantenimiento periódico, la solución más eficiente y segura consiste en la instalación de sistemas permanentes, diseñados para un uso continuado y que no requieren montaje previo en cada intervención. Entre los más utilizados se encuentran:
- Barandillas de seguridad conforme a EN 14122-3.
- Líneas de vida permanentes (EN 795 tipo C o D).
- Puntos de anclaje fijos (EN 795 tipo A).
Estos sistemas deben ser instalados por empresas especializadas y personal cualificado, garantizando su correcta fijación estructural y su certificación. Además, requieren inspecciones periódicas para asegurar su correcto estado y funcionamiento a lo largo del tiempo.
Un ejemplo representativo sería una cubierta industrial con equipos de climatización que requieren mantenimiento frecuente, donde la instalación de barandillas o líneas de vida permanentes permite un acceso seguro sin necesidad de soluciones temporales.
¿Qué se debe evitar en cuanto a factores humanos?
En los trabajos en altura, el factor humano es determinante tanto en sistemas temporales como permanentes, ya que puede suponer la diferencia entre un sistema que funcione y uno que no.
Por ello, en los trabajos puntuales donde se usen sistemas temporales, donde la seguridad depende directamente del montaje y uso por parte del operario, es imprescindible evitar errores de instalación, falta de revisión previa, improvisaciones o un uso sin la formación adecuada, ya que aumenta el riesgo.
Por su parte, en los sistemas permanentes que se utilizan para los trabajos recurrentes, se reduce el error de montaje ya que se instala por personal cualificado, el factor humano lo podemos encontrar en no utilizar el sistema correctamente, confiarse en exceso, descuidar las inspecciones periódicas o permitir su uso por personal no cualificado.
En ambos casos, una formación adecuada, procedimientos claros y una actitud preventiva son esenciales para minimizar los riesgos asociados al comportamiento humano.
Conclusiones
Como hemos visto, la diferencia entre un trabajo puntual y uno recurrente no es solamente a nivel concepto, si no que afecta a la planificación y evaluación de riesgos.
Mientras que los trabajos puntuales permiten el uso de soluciones temporales, los trabajos recurrentes requieren inversiones en sistemas permanentes que optimicen la seguridad, la eficiencia operativa y el cumplimiento normativo.
En ambos casos, la clave reside en una adecuada evaluación de riesgos, en la correcta elección de los sistemas anticaídas y en la formación de los trabajadores, garantizando así que cualquier trabajo en altura se realice bajo los máximos estándares de seguridad.



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