¿Qué hacer cuando la estructura no coincide con el proyecto?

revisando el plan

En muchos casos, en proyectos de obra el sistema de seguridad en altura se diseña a través de planos, mediciones y otros datos que no siempre reflejan al cien por cien la realidad de la situación.

En la fase de diseño se definen las distancias que deben existir entre soportes, los puntos de anclaje y la forma en la que debe trabajar el sistema para cumplir con la normativa de seguridad en altura.

Sobre el papel, en principio todo encaja: el sistema cuenta con su certificado de seguridad en altura, los cálculos son correctos y la solución parece válida. Sin embargo, cuando se llega a la obra, la estructura real no siempre coincide con la prevista en el proyecto y, en ese momento, lo que parecía correcto puede dejar de serlo. En seguridad en altura este tipo de desajustes no son un detalle menor.

En este artículo nos preguntamos qué ocurre en esta situación, los riesgos que implica ignorarla y qué se debe hacer para asegurar que el sistema de seguridad cumple con la normativa en condiciones reales de uso.

¿Por qué la estructura puede no coincidir con la prevista?

La gran diferencia suele aparecer en la fase de instalación del sistema anticaídas. Es cuando el instalador accede físicamente a la estructura o a la cubierta, toma medidas reales y comprueba dónde deben colocarse los anclajes. Hasta ese momento, muchas decisiones se han tomado basándose en planos o, en su caso, en documentación aportada previamente.

Los cambios más habituales respecto al proyecto inicial suelen ser espesores de chapa distintos a los previstos, correas con separaciones diferentes, perfiles estructurales que no coinciden con los definidos en proyecto o refuerzos que finalmente no se ejecutaron. En edificios existentes también es frecuente encontrar estructuras que han sido modificadas con el paso del tiempo sin que esos cambios aparezcan reflejados en la documentación original.

Estas diferencias afectan directamente al comportamiento del sistema de seguridad en altura, ya que es la estructura la que debe absorber y transmitir los esfuerzos que se generan tanto en el uso normal como en el caso de una caída.

En muchos casos, estas discrepancias no se detectan antes porque se da por hecho que la construcción coincide con el proyecto en plano. En obra, esta suposición no siempre se cumple, especialmente cuando se trabaja con documentación incompleta o desactualizada.

¿Qué riesgos tiene instalar un sistema sobre una estructura no prevista?

Instalar un sistema sin revisar previamente la estructura real puede hacer que el conjunto deje de cumplir la normativa de seguridad en altura, incluso aunque el producto esté correctamente certificado. Un anclaje puede fijarse sobre un elemento que no tiene la resistencia necesaria o que no trabaja como estaba previsto en el diseño.

Esto afecta directamente a la estabilidad, la durabilidad y la resistencia del sistema. Las cargas que se generan en una posible caída pueden no repartirse correctamente, provocando deformaciones, fisuras o incluso un fallo prematuro del sistema. Y no hace falta que se produzca una caída: con el uso diario, el sistema puede deteriorarse antes de lo esperado y perder eficacia.

Uno de los peligros más grande son desde el punto de vista del usuario, ya que la persona que trabaja tiende en confiar demasiado en el sistema y en que cumple perfectamente con la normativa. Pero claro, si la estructura no es la adecuada, esta protección y seguridad es solo apariencia y genera una falsa sensación de seguridad.

Es importante saber que el certificado de seguridad en altura válida el producto ensayado, pero no garantiza que el sistema por sí solo cumpla la normativa. La normativa se aplica al conjunto formado por el sistema y la estructura en condiciones reales.

¿Qué se debe hacer cuando se detecta este problema?

Cuando se detecta que la estructura no es la prevista, la decisión debe tomarse con criterio técnico. No debería resolverse únicamente en obra ni recaer solo sobre el instalador. Es necesario analizar si, con la estructura real, el sistema de seguridad en altura sigue cumpliendo con la normativa.

Adaptar una solución directamente en obra solo es válido cuando los cambios no afectan a la forma de trabajar del sistema. En caso de tener que modificar la estructura portante, la forma de transmitir cargas o la ubicación de los anclajes, será necesario replantear el diseño.

En este proceso, la comunicación entre el instalador, el técnico y el fabricante es clave. Aportar detalles sobre la estructura permite evaluar la situación y definir una solución segura.

Conclusión

En seguridad en altura, cumplir con la normativa no depende de instalar únicamente un producto certificado. Depende de que el sistema completo esté diseñado, fabricado e instalado, teniendo en cuenta la estructura real sobre la que va a trabajar.

Que el proyecto y la obra no coincidan suele ser habitual, pero ignorar esta diferencia es el verdadero riesgo. Ante cualquier duda sobre si un sistema de seguridad en altura cumple la normativa en una situación concreta, lo más responsable es revisar, replantear y consultar.

Analizar el caso a tiempo es la mejor forma de garantizar una seguridad real y eficaz.

Si tienes cualquier duda, puedes contactar con nosotros.

2560 917 Daniel Delgado
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