Trabajar en cubiertas es una de las actividades con mayor índice de accidentabilidad en el sector de la construcción, mantenimiento industrial y logística. El problema se agrava cuando hay claraboyas o lucernarios: muchos trabajadores los perciben como superficies resistentes cuando en realidad son puntos críticos de fragilidad.
Las mallas de protección en cubiertas son un sistema de protección colectiva fundamental, pero hay que tener claro que no todas las mallas son válidas para cualquier situación. Una elección incorrecta puede generar una falsa sensación de seguridad y dejar expuestos a los trabajadores ante riesgos reales.
En este post analizamos y explicamos qué tipos de mallas de seguridad existen, cuándo utilizar cada una y qué factores técnicos deben analizarse antes de seleccionarlas.
¿Todas las mallas de seguridad cumplen la misma función?
No. La función de una malla de seguridad en altura es evitar la caída de personas o materiales desde un plano elevado, principalmente cubiertas, o retener una caída en caso de rotura del elemento al pisar de forma accidental (por ejemplo, una claraboya).
En cubiertas y lucernarios, las mallas están diseñadas para prevenir:
- Caídas a distinto nivel a través de claraboyas frágiles
- Caídas desde bordes de cubierta durante trabajos de mantenimiento
- Accidentes por rotura de placas traslúcidas envejecidas o deterioradas, hay que tener en cuenta que con el paso del tiempo es difícil distinguir la parte pisable de una cubierta (panel o chapa) de un translúcido.
El error más frecuente es asumir que cualquier malla es válida para cualquier aplicación. Instalar una malla sin analizar el uso de la cubierta, el tipo de claraboya o las condiciones ambientales puede generar:
- Deformaciones excesivas ante impacto
- Fallos prematuros por corrosión o degradación
- Sistemas que dificultan el mantenimiento posterior
La protección colectiva en cubiertas debe diseñarse como un sistema integrado, no como un elemento añadido sin criterio técnico.
¿Cómo elegir una malla de protección?
Antes de decidir qué tipo de malla instalar, es imprescindible realizar un análisis técnico que incluya:
1. Características de la cubierta
- Tipología: metálica, panel sándwich, fibrocemento, deck, cubierta plana, grava
- Pendiente y geometría de la superficie
- Capacidad portante de la estructura de soporte
2. Características del lucernario
- Material constitutivo: policarbonato, poliéster reforzado, fibra de vidrio
- Estado de conservación y antigüedad
- Dimensiones y sistema de fijación existente
3. Uso y frecuencia de acceso
- Accesos puntuales o tránsito habitual de trabajadores
- Actividades de mantenimiento: climatización, instalaciones fotovoltaicas, sistemas de extracción
- Cargas dinámicas previstas
4. Condiciones ambientales
- Ambientes industriales con agentes químicos agresivos
- Zonas costeras con alta salinidad
- Exposición prolongada a radiación UV
- Suciedad y polvo acumulado
5. Mantenimiento y vida útil del sistema
- Facilidad de inspección visual periódica
- Necesidad de desmontaje o sustitución futura
- Compatibilidad con otros sistemas de protección
Solo tras este análisis técnico puede definirse correctamente el tipo de malla más adecuado para cada situación específica.
Tipos de mallas de protección en cubiertas
Mallas anticaída bajo claraboya
Se instalan en la parte inferior del lucernario, creando una red de seguridad que actúa como sistema de retención si el material traslúcido se rompe.
Aplicaciones recomendadas:
- Claraboyas existentes sin posibilidad de intervención superior
- Zonas con acceso ocasional
- Instalaciones industriales en funcionamiento donde no se puede paralizar la actividad
Requisitos técnicos:
- Tensado correcto y anclaje a elementos estructurales resistentes
- Verificación de la capacidad de absorción de energía en caso de impacto
- Compatibilidad con las dimensiones y geometría del lucernario
- Fabricación a medida dependiendo de las dimensiones y forma de la claraboya
Mallas de protección superiores sobre claraboya o lucernarios
Se instalan en la parte superior de la claraboya o lucernario, impidiendo el acceso directo a la superficie frágil y funcionando como barrera física preventiva.
Importante recalcar que no son superficies transitables, es decir, no pueden ser pisadas.
Aplicaciones recomendadas:
- Cubiertas con tránsito habitual de personal de mantenimiento
- Trabajos frecuentes sobrecubierta
- Cuando se requiere protección ante impacto directo
Ventajas técnicas:
- Evitan el contacto directo con la placa traslúcida
- Distribuyen la carga sobre una superficie mayor
- Facilitan la señalización de la zona de riesgo
Recomendaciones técnicas desde la experiencia en PRL
Como técnico de prevención de riesgos laborales especializado en trabajos en altura, estas son las recomendaciones fundamentales:
- No priorizar únicamente criterios económicos en la selección del sistema
- Utilizar sistemas certificados y diseñados específicamente para protección en cubiertas, según norma UNE-EN 14963:2007.
- Verificar la compatibilidad técnica entre malla, anclajes y estructura soporte mediante cálculo, pasando los ensayos correspondientes.
- Diseñar considerando el uso real de la cubierta, no solo el riesgo teórico inicial
- Documentar el sistema instalado y establecer un plan de inspecciones periódicas
- Formar a los trabajadores sobre las limitaciones y uso correcto del sistema, además de formación en cómo debe de pasarse una revisión.
Una malla de seguridad bien seleccionada no solo previene accidentes, también facilita el mantenimiento seguro y contribuye a la durabilidad de la instalación.
Conclusión
La selección de una malla de protección para claraboyas es una decisión técnica que influye directamente en la seguridad de los trabajadores. No existe una solución universal: cada tipología de malla responde a necesidades y condiciones específicas.
El análisis previo del entorno, el uso, las características de la cubierta y el estado de los elementos existentes es fundamental para seleccionar el sistema más adecuado. Invertir en protección colectiva bien diseñada no es un coste adicional, sino una inversión en seguridad, cumplimiento normativo y gestión eficaz del riesgo.
La prevención eficaz se basa en decisiones técnicas fundamentadas, no en soluciones improvisadas.
Cualquier duda, puedes contactar con nosotros.



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